Hoy volviendo en barco miraba como el agua chocaba entre sí, como se revolvía formando olas y se rompía constantemente ante el paso de la embarcación, y mirando al horizonte observé como las huellas de todo eso se iba borrando hasta, a lo lejos, volver a estar el mar liso. Y mirando eso me vino a la mente los seres humanos, cómo no dejamos que la vida nos viva, nos genere olas que rompan unas con otras y cómo no dejamos que se disuelvan sin más. Entramos en guerras que duran décadas, duelos que duran años, enfados que duran semanas, preocupaciones que duran días y pensamientos que duran horas. Alimentamos con nuestra mente los conflictos y los validamos sin dejar que se disuelvan sin más dejándolos en su sitio, el pasado.

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